domingo, 26 de julio de 2009

Movimiento Talleres de mi Vida

Ser hincha de tu equipo, compartir esa pasión, ir a la cancha, alentar, sufrir con la radio en el oído, viajar, se pueda o no se pueda. Cosas normales que hacemos los hinchas de fútbol, porque la pasión nos une, porque amamos los colores. Pero considerando la provincia de Córdoba, el pueblo albiazul tiene la suerte de que muchos planteles que han vestido los colores desde 1913 hasta la fecha han dejado una huella importante en el fútbol Argentino, escribiendo historias con logros nacionales, internacionales.

Tanta historia genera recuerdos gratos y no tanto, material para guardar en un baúl, fotos para enmarcarlas en una pared, testimonios para no dejar de escuchar, historias para no volver a repetir. Tantos momentos vividos dejan un legado muy importante sobre lo que es ser hincha de Talleres, ese orgullo que trasciende cualquier categoría.

El Movimiento

Un grupo de hinchas entendieron hace tres años que aparte de ir a la cancha, alentar y viajar se podía ir un poco más allá con ésta pasión. Formaron el 26 de junio del 2006 el MOVIMIENTO TALLERES DE MI VIDA (MTV). El objetivo fue claro, devolverle a Talleres, desde la posición del hincha algo de todo lo que nos dio este amado club. Para ello entendieron que el mejor ámbito para desempeñar dicha actividad era ofreciendo a los hinchas un espacio de participación y difusión de la riquísima cultura albiazul. Bajo el lema "de los hinchas, para los hinchas".

El MTV ha realizado numerosas actividades desde su creación, que incluyen charlas abiertas al público con grandes figuras del club, muestras culturales en el cabildo y en el obispo mercadillo, murales y pintadas, aporte de fiesta y color para los partidos de local, apoyo a los juveniles del club en sus presentaciones, sin dejar de lado el compromiso social mediante la realización de diversas colectas.

Es importante destacar que todos las actividades están solventadas por recursos propios del movimiento sin recibir aportes de ninguna índole más que de sus propios integrantes.

Difusión

Desde los principios del Movimiento, en una iniciativa conjunta con otras páginas sobre Talleres que estaban dispersas en la web se logró crear un espacio para que todos los hinchas albiazules tengan la oportunidad de expresarse libremente en un marco de respeto. Se creó el Foro Matador http://www.foromatador.com.ar/ , un espacio que ha crecido mucho y formado una comunidad de hinchas en la web. Aparte de opinar, compartir material y hacer amistades entre los usuarios, desde el Foro Matador se han logrado organizar actividades propuestas por los mismos participantes del foro.




Por otro lado el Movimiento tiene herramientas de difusión constantes a través de su programa de radio llamado "Mística Albiazul en Radio" (88.5 Megared Argentina de Lunes a Viernes de 14 a 15).




Pero desde hace un tiempo ya, todos los partidos de local, se reparten en las plateas y populares una revista de producción propia. "Mística Albiazul Revisa" tiene información sobre el partido que se está jugando, estadísticas, humor y una valorada sección histórica.



Para completar la difusión recientemente se ha lanzado el nuevo portal del MTV el cual incluye un detalle completo de las actividades realizadas por el Movimiento con completas galerías de fotos, anuncios y comunicados sobre nuevas actividades así como noticias y columnas de opinión de sus integrantes del sector prensa y noticias cubiertas por ellos mismos. Se puede visitar el portal en http://www.talleresdemivida.com.ar/.

lunes, 6 de julio de 2009

5 de Julio de 1998 (la vuelta en la cara)

Corría el año 1998 y Talleres militaba en la B Nacional. Venía de perder la posibilidad de ascenso durante los últimos dos años frente a Huracán de Corrientes y a Gimnasia y Tiro de Salta. Dos dolorosas puñaladas que en ésta terecera temporada no se podían repetir.
Llegó el momento de jugar la final por el ascenso y el rival era nada menos que Belgrano, en lo que fue denominado como "el clásico del siglo". Y no era para menos, ya que aparte de todo lo que hay en juego en un clásico oficial, acá estaba en juego el ascenso a primera división.
El miercoles 1ro de Julio se produjo el primer choque, y como para dejar en claro que había muchísimas expectativas en el público basta con mencionar que se convocaron 35.000 almas en un día laborable. Ese primer duelo fue ganado por Talleres con gol del Cachi Zelaya.El domingo 5 de julio de 1998 se jugó el partido definitivo. El primar gol marcado por la Chanchita Albornoz no alcanzó para quedarse tranquilos, ya que Belgrano empató con un gol de Carnero y lo dió vuelta en el minuto final con gol de Sosa.
A pesar de el envión anímico de Belgrano con este gol sobre el final y éste sorpresivo alargue, Talleres supo con su entereza soportar los 30 minutos de alargue para llegar a la instancia de los penales. Luego del primer par de penales convertidos, le tocó errar a Clementz y poner en ventaja parcial a Belgrano. Luego Cuenca ataja dos penales seguidos, pero como Astudillo también fallo, todo quedó empatdao de nuevo. Con Artime y Villareal convirtiendo los suyos, llego el momento más recordado de todos, Binetti marra su penal contra el travesaño y le tocaba el turno al Lute Oste para definir la historia que terminó con final feliz para Talleres.
Ese penal, ese partido, esa noche tan inolvidable, para nosotros, para ellos. Fue el ascenso a primera división, fue la victoria en el clásico del siglo, hasta ahora el clásico más importante de la historia que se jugó.Este post no tiene otro objetivo que recordar lo que se conoce como los 11 años de la "vuelta en la cara".
Más allá que hoy Talleres atraviese su peor momento institucional-deportivo y tenga que jugar en la próxima edición del Argentino A, la tercera categoría del fútbol Argentino, nunca podemos dejar de levantar aunque sea una copa por nuestros logros, porque son nuestros, y tenemos historia suficiente para festejar muchísimo más que desgracias ajenas.




domingo, 21 de junio de 2009

Banderas en tu corazón

Ya había empezado el banderazo y yo caminaba desde Colón y General Paz hacia el Patio Olmos. Llegaba un poco tarde, pero llegaba. A tres cuadras se veían por encima de los colectivos varados, las banderas que agitaban la multitud. Me sumé a todos y saludando a conocidos y desconocidos no podía salir de mi asombro, miraba para un lado y decía "Acá hay más de mil" miraba para el otro y decía "Nooo, somos como 1500". La gente empezó a marchar hacia tribunales, seguía encontrando caras conocidas y también caras sorprendidas de transeúntes que se cruzaron con la marcha o comerciantes que salían de sus negocios a mirar como pasaba semejante espectáculo y demostración de amor. Uno que otro acompañaba con palmas, haciéndole un guiño a nuestra causa. Un nudo en la garganta se me hizo cuando ví una señora que apenas podía caminar con su nietito de 7 u 8 años que le debe haber insistido a la abuela que lo lleve al banderazo. Otro muchacho grandote salía de su trabajo con la moto y cuando vió la multitud, comenzó a avanzar caminando al costado de su moto acompañando con la bocina. De tribunales se volvió al Patio Olmos y del Patio Olmos hacia la casa de gobierno, donde todo terminó entre bengalas, himnos y abrazos.

Mientras tanto Ahumada se negaba a pagar los adicionales y no había garantías de que el partido del sábado a las 14 contra Ferro se juegue. La Fundación Azul y Blanco anunciaba que las horas de Ahumada estaban contadas empezando con promesas para su nueva gestión y el único que demostraba que ama a Talleres era el hincha.

Finalmente el partido se jugó, había que ir rumbo al Chateau Carreras después de tanto tiempo, recorrer esa vieja rutina ya olvidada para ver un partido que a nadie le importaba, solo importaba juntarse, estar, cantar.

El chateu lleno de fondo, dicen que en la cancha se jugó un partido



Así lo entendieron las 25.000 personas que fueron. Si 25.000, las 12.000 que pudieron pagar el alto y caprichoso precio del carnet de socio y muchos más que quedaron afuera durante la temporada, demostrando que Talleres hoy más que nunca sigue siendo la mitad más uno.
Y el corazón quebrado por tanto dolor, pero inflado por tanto orgullo, latía al ritmo de "No me importa la cancha, ni la categoría, yo te sigo alentando, como toda la vida". Que sentimiento tan grande, mucho más grande que el difícil momento que nos toca vivir, tan grande como la historia de Talleres. Pero que lindo es ser de Talleres, muchos acusan al hincha de soberbio, sin tener la más remota idea de lo que es vivir lo bueno y lo malo que se vivió con la T. Nunca entenderán este sentimiento, nunca dejarán de confundir la soberbia con la autoestima.