Lapidaria la frase de Zermatten al término de la condenante derrota contra Los Andes. "No todos tiran para el mismo lado" dijo sobre sus compañeros. El problema es que si bien no todos tiran para el mismo lado, TODO tira hacia el mismo lado: El argentino A.
Con todas las finales que se perdieron, a quien le va a sorprender ahora perder una más. Algunos partidos fue falta de actitud, otros mala suerte y otros un mal arbitraje, demasiados factores para que la delgada línea que aferra a la T a la B Nacional no tenga más resistencia y termine por cortarse en breve.
Un manojo de nervios con camiseta azul y blanca a atropellar a Los Andes bajo el aliento emocionante de 12.000 personas, y con dos llegadas le alcanzó al milrayitas para demostrar que ya fue demasiada la falta de actitud y la mala suerte para seguir buscando excusas.
Caminando hacia la cancha fue la gente en una caravana histórica desde al patio Olmos hacia barrio jardìn, con el telón abierto y un comportamiento ejemplar. Al llegar a la cancha se bañó de aliento a los jugadores que hacían los ejercicios precompetitivos. No se suma puntos alentando, solo se suma orgullo y dignidad de ser hinchas de Talleres y dejar un gran manto de duda sobre cuantos equipos que hoy disfrutan esta situación pueden llegar a recibir así a un conjunto de jugadores que los está por dejar en la tercera categoria del fútbol Argentino.
"Esperando el milagro" iba a ser el título de ésta nota pero no cabía porque en lo más sincero de nuestros corazones, ya nadie lo espera. Prueba de fuego para el sentimiento del hincha, el único club que llevó al fútbol cordobés a las altas esferas hoy está apunto de tocar fondo y allí estaremos, en las buenas y en las malas mucho más.
