Si hay cosas que estaban claras antes de comenzar esta segunda parte del torneo era que si bien el desafío es muy dificil, tenemos un equipazo que tiene toda la capacidad para afrontarlo. Si hay algo que quedó claro luego de la caída contra Aldosivi en Mar del Plata es que en el fútbol juegan un número incontrolabe de factores que pueden hacer que un equipazo con toda la capacidad no pueda resolver un partido.
Los problemas son inaceptables cuando se generan desde el propio Talleres. No tenemos margen para que nos pasen ciertas cosas que podemos evitar, como por ejemplo andar experimentando con la ubicación de los jugadores en el equipo. Un equipo lleno de jugadores de buen pie, para todos los puestos. Solo debo reconocer que a lo mejor no hay naturalmente un cinco con marca, pero no puede ser eso justificativo para parar al equipo como lo paró Sanchez el último lunes.
Hay cuestiones que caen de maduro mas allá de cualquier filosofía o estilo de juego. Lussenhoff es zaguero, no mediocampista, Quiroga no es un tres, es un desperdicio jugando de 3, para ese puesto tenés a Taborda, Esquivel...que deben estar ansioso por jugar. No casualmente Aldosivi rompió muchas veces por el lado de Lusenhoff y Quiroga. El colorado le pone mucha voluntad, pero no funciona en ese lugar. Se planteó un esquema de juego con Wilchez muy retrazado y eso terminó en pelotazos largos para Salmerón y Cobelli (que tenían que hacer magia para pararla).
Después vienen los factores dependientes de la buena fortuna o simplemente el mérito del rival, por ejemplo los primeros goles errados por Salmerón y Cobelli, que hubieran cambiando la historia, tener que remontar el partido después de ese golazo de tiro libre y otro gol errado por Salmerón en el segundo tiempo.
Rescato la entrega de los jugadores, el empuje y la voluntad aunque a veces con eso no alcanza.
Acá estamos ante un momento clave para mi visión del director técnico. Si Amador Sanchez se da cuenta de que para el equipo como lo paró no funciona y corrige sus errores para ir a enfrentar a Unión en Santa Fe, estamos ante un panorama alentador. En cambio si nos encontramos de nuevo con estos intentos forzados de ubicar jugadores donde no van, estaremos en problemas, un técnico extravagante no sería otra cosa para Talleres que un problema. Grondona era extravagante, pero ganador, Amador no tiene mucho margen de ensayo como para insistir con rarezas. Ojalá que se ilumine.
Los problemas son inaceptables cuando se generan desde el propio Talleres. No tenemos margen para que nos pasen ciertas cosas que podemos evitar, como por ejemplo andar experimentando con la ubicación de los jugadores en el equipo. Un equipo lleno de jugadores de buen pie, para todos los puestos. Solo debo reconocer que a lo mejor no hay naturalmente un cinco con marca, pero no puede ser eso justificativo para parar al equipo como lo paró Sanchez el último lunes.
Hay cuestiones que caen de maduro mas allá de cualquier filosofía o estilo de juego. Lussenhoff es zaguero, no mediocampista, Quiroga no es un tres, es un desperdicio jugando de 3, para ese puesto tenés a Taborda, Esquivel...que deben estar ansioso por jugar. No casualmente Aldosivi rompió muchas veces por el lado de Lusenhoff y Quiroga. El colorado le pone mucha voluntad, pero no funciona en ese lugar. Se planteó un esquema de juego con Wilchez muy retrazado y eso terminó en pelotazos largos para Salmerón y Cobelli (que tenían que hacer magia para pararla).
Después vienen los factores dependientes de la buena fortuna o simplemente el mérito del rival, por ejemplo los primeros goles errados por Salmerón y Cobelli, que hubieran cambiando la historia, tener que remontar el partido después de ese golazo de tiro libre y otro gol errado por Salmerón en el segundo tiempo.
Rescato la entrega de los jugadores, el empuje y la voluntad aunque a veces con eso no alcanza.
Acá estamos ante un momento clave para mi visión del director técnico. Si Amador Sanchez se da cuenta de que para el equipo como lo paró no funciona y corrige sus errores para ir a enfrentar a Unión en Santa Fe, estamos ante un panorama alentador. En cambio si nos encontramos de nuevo con estos intentos forzados de ubicar jugadores donde no van, estaremos en problemas, un técnico extravagante no sería otra cosa para Talleres que un problema. Grondona era extravagante, pero ganador, Amador no tiene mucho margen de ensayo como para insistir con rarezas. Ojalá que se ilumine.
